lunes, 4 de enero de 2016

SUEÑOS O REALIDAD


¡Qué maravilla de paisaje! Me encanta asomarme a la barandilla de la terraza de la casa de tío Alfonso. Es curioso, todo el mundo le llama tío Alfonso. No sólo sus sobrinos no, todo el pueblo. Ni siquiera él se acuerda de cuándo empezaron a llamarle así, de hecho, ni tenía sobrinos por aquella época. Apoyarme en esta barandilla y perderme en el paisaje es mi afición número uno desde que me rompí la pata. Qué horror ¡qué daño! mejor ni recordar el momento. Sobre todo por el ridículo que hice. No sólo fue el dolor, sino también aguantar la vergüenza de que me viese todo el restaurante cómo me acercaba a toda prisa, me estampaba contra el cristal y me caía al suelo, con la mala suerte de caer fatal y retorcerme de dolor al oír el crack. Siempre he sido torpe, he sobrevivido a base de golpes. Quizás por eso me encanta venir aquí y mirar, perderme en el paisaje, en el momento.

Desde aquí puedo disfrutar del silencio, coger aire profundamente y respirar. Qué maravilla. Meditar con el atardecer en frente es precioso, sobre todo en estas tardes de otoño en las que el sol todavía calienta mientras se empieza a notar el fresco del invierno que quiere llegar. El paisaje es completamente espectacular, con toda la gama de colores que acompaña a la estación, el monte enfrente y el río a la izquierda intuyéndose detrás de la línea de árboles amarillos, granates, verdes, marrones… A la derecha, el final del pueblo y el parque con los niños y niñas que aprovechan los últimos rayos de este precioso sol que está a punto de esconderse. Cómo me gustaría poder correr, saltar, deslizarme, reír, jugar… como los peques del parque. Paloma, paloma… deja de soñar, o mejor, dedícate a ello que no puedes hacer mucho más. Ojalá, siempre el ojalá en la cabeza. A veces dudo si es mejor vivir feliz en la fantasía de los sueños o será mejor bajar a la realidad y con un jarro de agua fría despertar y aceptar y vivir la vida que a cada una le toca… Fantasear da alas, da esperanza, objetivos, color. La realidad no, quizás eso es lo bonito de la vida, me cuesta verlo, pero eso es la vida. Es un lienzo en blanco deseando ser pintado. Tú le pones las alas, la esperanza, los objetivos y el color. Qué bonito, qué gran oportunidad la vida.

¡Uy! Me voy que viene tío Alfonso con la escoba.

-Venga ¡fuera! ¡Me lo pones todo perdido! Putas palomas…

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